La historia de los uniformes
08 de Diciembre de 2017

Estamos rodeados de uniformes. Basta con voltear a nuestro alrededor y todos los días podemos reconocerlos por todos lados: el más familiar es el uniforme escolar, pero también está el de los policías, los meseros, los chefs, los cajeros, los profesionales de la limpieza, los mecánicos, los soldados, las camareras… Todos usan uniforme, y éste cumple con funciones definidas.

Jon Fernández señala en el periódico La Vanguardia que los uniformes tienen dos funciones fundamentales: la práctica y la simbólica. La primera se refiere al uso por razones de higiene, limpieza o seguridad a la hora de ejercer un trabajo, profesión u oficio, como los médicos; mientras que la segunda tiene que ver más con razones de identidad, pertenencia y orden, como los militares.

Por supuesto, a lo largo de la historia todos los uniformes llegaron a tener ambas funciones al mismo tiempo, empezando por la práctica, ya que desde el inicio de los tiempos los seres humanos comenzaron a usar ropa para protegerse de los elementos naturales, como el frío; posteriormente, ante el surgimiento del sentido de propiedad privada y de familia, la ropa comenzó a usarse como símbolo para distinguir a los miembros del grupo, sus clases sociales y sus roles. Así mismo, es importante hacer notar la importancia de la guerra y de la religión en la consolidación del uso del uniforme, pues éste refleja también poder, prestigio y jerarquía.

Ahora bien, en los últimos años el uniforme ha adquirido una función nueva que es una especie de evolución de la simbólica: la imagen corporativa y la mercadotecnia.

Hoy, en muchos casos el uniforme es el primer contacto visual que un cliente tiene con una empresa. Sabiendo esto, los dueños de las mismas puede que coloquen el logo en la ropa de sus colaboradores, con el fin de que ésta sirva como un instrumento de comunicación y mercadotecnia. Más allá de eso, con o sin logo, el uniforme refleja la imagen de la empresa; y no sólo eso, sino que muchas veces portarlo representa un orgullo para los colaboradores, por lo que también es un elemento de integración del factor humano.

Tomando en cuenta lo anterior, contar con uniformes agradables –al usarlos y a la vista–, cómodos, versátiles y seguros ya es una obligación más que una necesidad. Es por ello que al elegirlos no sólo se deben tomar en cuenta aspectos evidentes como el color o el logo de la empresa, sino los materiales con los que están hechos. Así mismo, es importante recordar que debido a la evolución que este tipo de prendas ha tenido en las últimas décadas, su uso no está peleado con la moda, tanto masculina como femenina.

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